Cómo se calcula el importe
El cálculo tiene tres pasos y ninguno se puede saltar:
- Se determina el ahorro en kWh. Se aplica la metodología de la ficha técnica que corresponda a la actuación. No vale una estimación de la comercializadora ni la diferencia entre dos facturas: la ficha manda.
- Se convierte en CAE. La equivalencia es fija: 1 CAE = 1 kWh de ahorro anual. Si tu actuación ahorra 80.000 kWh al año, son 80.000 CAE.
- Se multiplica por el precio de cierre. Es el único tramo que se negocia. Los otros dos son técnicos y verificables.
Lo que se certifica es el ahorro, no la inversión. Una obra de 60.000 € que apenas ahorra energía puede generar muy pocos CAE, y una actuación barata sobre un equipo que consume mucho puede generar muchos. Lo que manda es el kWh.
Un ejemplo con números
Una nave industrial sustituye su alumbrado por LED con la ficha IND050. La instalación antigua consumía 130 kW en iluminación y funciona 4.200 horas al año; la nueva consume 52 kW en las mismas horas.
| Consumo anterior | 130 kW × 4.200 h = 546.000 kWh/año |
| Consumo nuevo | 52 kW × 4.200 h = 218.400 kWh/año |
| Ahorro anual | 327.600 kWh/año |
| CAE generados | 327.600 CAE (1 CAE = 1 kWh) |
A partir de ahí, el importe final es ese número multiplicado por el precio que se cierre con el Sujeto Obligado. Por eso el dato que te interesa conseguir cuanto antes es tu ahorro anual en kWh: es el único que no se mueve.
Puedes estimarlo tú mismo en la calculadora de CAE, que aplica esta misma lógica y te muestra escenarios de importe según el precio de cierre.
Qué hace subir tu importe
- Muchas horas de funcionamiento. Una instalación que trabaja 6.000 horas al año ahorra mucho más que una que trabaja 1.500, con el mismo equipo.
- Equipos de partida ineficientes. Cuanto peor era lo que había, mayor es el salto y mayor el ahorro certificable.
- Actuaciones sobre potencia grande. Motores, compresores y frío industrial mueven volúmenes de kWh muy superiores a la iluminación.
- Documentación completa desde el primer día. Un expediente limpio se verifica antes y se vende mejor.
- Agrupar varias actuaciones en una misma operación, cuando las fichas lo permiten.
Qué lo hace bajar
- Estimar el ahorro «a ojo». Si luego la ficha dice otra cosa, el número se cae.
- Falta de datos de partida. Sin acreditar cómo estaba la instalación antes, no hay ahorro demostrable.
- Actuaciones fuera del catálogo. Si no hay ficha, no hay CAE, por muy buena que sea la obra.
- Haber financiado el 100 % del ahorro con otra ayuda sin dejar margen monetizable.
- Dejar pasar el tiempo. La documentación se pierde y el precio se negocia peor.
Quién se queda el margen
En una operación de CAE intervienen varias partes: el titular del ahorro, el Sujeto Delegado que tramita, el verificador acreditado y el Sujeto Obligado que compra. Cada una tiene su coste. La pregunta legítima no es si alguien cobra, sino cuánto te queda a ti y si te lo han dicho antes de firmar.
Nuestro compromiso es simple: el importe que vas a cobrar queda por escrito antes de empezar la tramitación, sin coste previo y sin comisiones que aparezcan a mitad de camino.
CAE en viviendas y comunidades
El sistema no es solo industrial. En el sector residencial hay fichas que se aplican a reformas habituales: RES060 para sustituir la caldera por una bomba de calor, RES010 y RES020 para la envolvente térmica, RES070 para ventanas y RES040 para sistemas de automatización y control. El importe por vivienda es menor, pero en comunidades con actuaciones conjuntas el ahorro agregado ya es relevante.